El robot Philae logra
aterrizar sobre el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko tras un descenso de siete
horas
El aterrizador Philae de la ESA pudo rozar con una de sus
patas el borde de un cráter, tras rebotar por primera vez en la superficie del
cometa 67P el 12 de noviembre. Este heco afectó a su trayectoria y lugar final
de aterrizaje, que sigue siendo un misterio.
La información
recopilada por el instrumento ROMAP, un magnetómetro y monitorizador de plasma a
bordo del aterrizador, estña siendo usado para reconstruir la trayectoria de la
sonda hasta su lugar de aterrizaje definitivo en el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko.
Los campos
magnéticos se pueden utilizar para esta tarea ya que tanto el módulo de
aterrizaje como el orbitador generan pequeños campos magnéticos debido a los circuitos
electrónicos en su interior. Estos campos magnéticos crean perturbaciones en
los datos normalmente que se eliminan con el fin de analizar los campos magnéticos
puramente naturales del cometa y el viento solar. Perio durante el descenso del
módulo de aterrizaje, esas perturbaciones se midieron con el fin de monitorizar
lo que sucedÃa con el módulo de aterrizaje, a medida que caÃa a la superficie
de 67P/CG.
A partir de ahora
habrá que incorporar una nueva palabra al diccionario: acometizaje. El robot Philae
realizó ayer el primero en la historia de la exploración espacial, pero tuvo
algunos problemas. Aterrizó en el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko aunque, como
se supo un par de horas más tarde, no logró desplegar los arpones que lleva
para anclarse a su superficie helada. Con exquisita puntualidad, la señal que
confirmó que el robot habÃa tocado el cometa llegó a la Tierra 28 minutos y 20 segundos
después del aterrizaje, que se produjo a las 16.35. Siete horas, antes se habÃa
separado de la nave Rosetta, con la que lleva viajando diez años por el
espacio, pues la misión fue lanzada en 2004.
Por primera vez, un objeto creado por el hombre lograba
aterrizar en un cometa. En el pasado se han enviado varias misiones robóticas
para estudiarlos, pero ninguna se habÃa posado sobre alguno de estos objetos
celestes que, según creen los cientÃficos, conservan intacto parte del material
a partir del cual se formaron los planetas del Sistema Solar, hace unos 4.500 millones
de años.
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